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29 Octubre 2008
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29 Octubre 2008
22 Mayo 2008
La Facultad de Filosofía va a alternar clases con protestas en contra del decreto de Barchillerato.
Quedan ustedes en libertad de elegir: o ser filósofos o ser sonámbulos.
"El hombre vive habitualmente sumergido en su vida, náufrago en ella, arrastrado instante tras instante por el torrente turbulento de su destino, es decir, que vive en estado de sonambulismo sólo interrumpido por momentáneos relámpagos de lucidez en que descubre confusamente la extraña faz que tiene ese hecho de su vivir, como el rayo con su fulguración instantánea nos hace entrever, en un abrir y cerrar de ojos, los senos profundos de la nube negra que lo engendró. Tenía razón Calderón en un sentido aún más concreto y trivial de lo que él supuso: por lo pronto, la vida es sueño, porque es sueño toda realidad que no se captura a sí misma, que no toma plena posesión de sí misma, que se queda dentro de sí y no logra, a la vez, evadirse de sí misma y estar sobre sí. Y no hay distinción entre el hombre inculto y el hombre de ciencia: también el físico es sonámbulo y lo es no sólo en su vida común sino que también al hacer su física, al crear su ciencia sonambuliza. La física es sueño, un sueño matemático. El único intento que el hombre puede hacer para despertar, para acordar y vivir con entera lucidez consiste precisamente en filosofar. De suerte que nuestra vida es, sin remedio, una de estas dos cosas: o sonambulismo o filosofía. Yo lo advierto lealmente antes de empezar: la filosofía no es sueño ―la filosofía es insomnio― es un infinito alerta, una voluntad de perpetuo mediodía y una exasperada vocación a la vigilia y a la lucidez."
J. Ortega y Gasset: La razón histórica
(Obras Completas, vol. XII, Alianza Editorial)
14 Diciembre 2007
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El amor ha fascinado a la humanidad. Dos personas se conocen y se enamoran. El amor “surge” - uno no hace nada para padecerlo, simplemente ocurre-; el amor nos hace olvidadizos, obsesivos, vulnerables, inseguros, celosos, acelera nuestro pulso, nos puede sumir en la depresión o en la euforia. La experiencia del amor se vive como algo irracional, predestinado; deforma la realidad, no obedece a las leyes de la razón y la objetividad. El amor llega por azar y sería paradójico que pudiera controlarse como quien controla una herramienta fabricada por uno mismo. Se produce un poderoso sentimiento que produce síntomas enfermizos que nublan la razón y quiebran la voluntad. Enamorarse pues, depende en gran medida de nuestras experiencias y aprendizajes pasados, en este sentido tiene connotaciones de transferencias del pasado (el clamor por ser querido en la infancia).
Las actitudes hacia el amor han cambiado a lo largo de la historia, incluida la más reciente. A la admiración de los griegos clásicos por el amor homosexual le sucedió el repudio cristiano de esa forma de amar que en el siglo XXI ha encontrado, no obstante, un amparo legal que lo protege en la legislación de los países más avanzados.
Antiguamente, la canalización de las emociones más profundas de una mujer hacia otra con o sin contacto sexual, no suscitaba reacciones adversas. Pero esta actitud fue cambiando con el paso de los siglos, donde la actitud frente al amor entre mujeres -relaciones emocionales parecidas al amor romántico- cambia radicalmente; ésta es la actitud ingenua que hasta el momento tienen personas como nuestros abuelos y que con la sociedad y legislación actual les crea un dilema a resolver.
Las raíces de dicho cambio de actitud hay que buscarlas en la incorporación de la mujer a las relaciones de poder, circunstancia que obligaba, por parte de los varones, a tomar en serio sus comportamientos. Así, mientras antes se tomaba ingenuamente que la homosexualidad era mala, viciosa, una enfermedad, ahora lo que es propio de la actitud natural ingenua es verla como natural y respetarla. No somos mejores ni peores, sino que la visión cultural ha cambiado.
El que nuestra generación asuma la homosexualidad como una forma de amor habitual es debido, a que las generaciones anteriores han tenido que hacer fenomenología para comprender que los “pre-juicios” anteriores no eran sustentables.
21 Noviembre 2007
"Pues bien, en lugar de permanecer en esta actitud, vamos a cambiarla radicalmente"
HUSSERL, Crisis.
20 Noviembre 2007
19 Noviembre 2007

Edmund Gustav Albrecht Husserl (8 de abril de 1859- 26 de abril de 1938), filósofo alemán fundador del movimiento fenomenológico y discípulo de Franz Brentano y Carl Stumpf. Entre otros influenciaría a Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre, Maurice Merleau-Ponty, Alexius Meinong, Edith Stein, Michel Henry, José Ortega y Gasset, Millán-Puelles y, en gran medida, a Max Scheler, posteriormente, principalmente a través de Merleau-Ponty el influjo husserliano llegaría hasta Lacan. El interés de Hermann Weyl en la lógica intuicionista y en la impredicatividad, por ejemplo parece provenir del contacto con Husserl.
