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La Coctelera

Categoría: Husserl

14 Diciembre 2007

El amor ha fascinado a la humanidad. Dos personas se conocen y se enamoran. El amor “surge” - uno no hace nada para padecerlo, simplemente ocurre-; el amor nos hace olvidadizos, obsesivos, vulnerables, inseguros, celosos, acelera nuestro pulso, nos puede sumir en la depresión o en la euforia. La experiencia del amor se vive como algo irracional, predestinado; deforma la realidad, no obedece a las leyes de la razón y la objetividad. El amor llega por azar y sería paradójico que pudiera controlarse como quien controla una herramienta fabricada por uno mismo. Se produce un poderoso sentimiento que produce síntomas enfermizos que nublan la razón y quiebran la voluntad. Enamorarse pues, depende en gran medida de nuestras experiencias y aprendizajes pasados, en este sentido tiene connotaciones de transferencias del pasado (el clamor por ser querido en la infancia).

Las actitudes hacia el amor han cambiado a lo largo de la historia, incluida la más reciente. A la admiración de los griegos clásicos por el amor homosexual le sucedió el repudio cristiano de esa forma de amar que en el siglo XXI ha encontrado, no obstante, un amparo legal que lo protege en la legislación de los países más avanzados.

Antiguamente, la canalización de las emociones más profundas de una mujer hacia otra con o sin contacto sexual, no suscitaba reacciones adversas. Pero esta actitud fue cambiando con el paso de los siglos, donde la actitud frente al amor entre mujeres -relaciones emocionales parecidas al amor romántico- cambia radicalmente; ésta es la actitud ingenua que hasta el momento tienen personas como nuestros abuelos y que con la sociedad y legislación actual les crea un dilema a resolver.

Las raíces de dicho cambio de actitud hay que buscarlas en la incorporación de la mujer a las relaciones de poder, circunstancia que obligaba, por parte de los varones, a tomar en serio sus comportamientos. Así, mientras antes se tomaba ingenuamente que la homosexualidad era mala, viciosa, una enfermedad, ahora lo que es propio de la actitud natural ingenua es verla como natural y respetarla. No somos mejores ni peores, sino que la visión cultural ha cambiado.

El que nuestra generación asuma la homosexualidad como una forma de amor habitual es debido, a que las generaciones anteriores han tenido que hacer fenomenología para comprender que los “pre-juicios” anteriores no eran sustentables.

21 Noviembre 2007

21 nov 07 En: Husserl

"Pues bien, en lugar de permanecer en esta actitud, vamos a cambiarla radicalmente"

HUSSERL, Crisis.

19 Noviembre 2007

Edmund Gustav Albrecht Husserl (8 de abril de 1859- 26 de abril de 1938), filósofo alemán fundador del movimiento fenomenológico y discípulo de Franz Brentano y Carl Stumpf. Entre otros influenciaría a Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre, Maurice Merleau-Ponty, Alexius Meinong, Edith Stein, Michel Henry, José Ortega y Gasset, Millán-Puelles y, en gran medida, a Max Scheler, posteriormente, principalmente a través de Merleau-Ponty el influjo husserliano llegaría hasta Lacan. El interés de Hermann Weyl en la lógica intuicionista y en la impredicatividad, por ejemplo parece provenir del contacto con Husserl.

Sobre Funcionarias de la humanidad.

"Toda intuición en que se da algo originariamente es una fuente de derecho de conocimiento, todo lo que se nos brinda originariamente (por decirlo así, en su realidad corpórea) en la intuición, hay que tomarlo simplemente como se da, pero también sólo dentro de los límites en que se da." Edmund Husserl Ideas I (fragmento)